"Llevábamos años echando estiércol sin control y el suelo estaba compactado. Con el compost de TierraViva y dos aplicaciones de consorcio, la tierra se desmigaja otra vez. Se nota al meter la azada."
Lo que cuentan quienes ya trabajan con nosotros
Llevábamos años aportando estiércol sin ver cambios en la estructura del suelo. Con el compost maduro de TierraViva y una aplicación de consorcio bacteriano en otoño, al segundo ciclo la tierra ya se desmenuzaba entre los dedos. La cebada arrancó antes y aguantó mejor el corte de agua de junio.
El problema era la fatiga del suelo tras ocho campañas seguidas. Probamos su mezcla de hongos descomponedores junto con materia orgánica estable y bajamos la presión de nematodos sin recurrir a tratamientos de choque. No es magia: hay que respetar los tiempos de maduración y no pasarse con el riego.
Nos interesaba recuperar actividad biológica en parcelas de secano. El equipo hizo un análisis previo, ajustó la dosis según el pH y nos dejó un calendario claro de aplicaciones. Lo que más valoramos fue la honestidad: nos dijeron lo que no podían prometer y por qué.
Necesitábamos transformar residuo en recurso. Montamos el proceso de compostaje con su asesoramiento técnico y, aunque el primer montón se pasó de humedad, corrigieron el volteo y la mezcla sobre la marcha. El compost final pasó la prueba de germinación sin problemas.