Dudas que aparecen antes de firmar un plan de trabajo
Estas son las preguntas que más se repiten cuando un agricultor o una cooperativa se plantea pasar de la fertilización convencional a un programa con compost estable y consorcios microbianos. Las respuestas van al grano: qué incluye cada formato, qué se necesita en campo y qué no prometemos.
¿Qué diferencia hay entre el formato de acompañamiento puntual y el programa de campaña completa?
El acompañamiento puntual cubre una analítica inicial de suelo, una recomendación de dosis y una visita de seguimiento tras la primera aplicación. El programa de campaña incluye además el calendario de aplicaciones por parcela, el ajuste de mezclas según la evolución del rastrojo y dos controles de materia orgánica a lo largo del ciclo. Si solo quieres probar el efecto del compost en una finca pequeña, el primer formato suele ser suficiente.
¿Trabajáis con restos vegetales de la propia explotación?
Sí, siempre que el material esté separado de plásticos, envases y restos tratados con herbicidas residuales. Valoramos la relación C/N, el tamaño de partícula y la humedad antes de incorporarlo al proceso. En explotaciones con poda leñosa o paja de cereal el resultado es bueno; con restos muy húmedos o ricos en nitrógeno conviene mezclarlos con material estructurante.
¿Cómo se elige el consorcio microbiano para cada suelo?
Partimos del pH, la textura, el historial de laboreo y el cultivo previsto. En suelos compactados con poca actividad biológica priorizamos hongos micorrícicos y bacterias solubilizadoras de fósforo; en suelos arenosos con lavado de nitratos reforzamos fijadores de vida libre. No aplicamos la misma mezcla en todas las parcelas porque el resultado sería desigual.
¿Qué controles de calidad hacéis sobre el compost antes de entregarlo?
Medimos temperatura durante el proceso, relación C/N final, humedad, conductividad eléctrica y presencia de patógenos indicadores. También hacemos una prueba de germinación con berro para descartar fitotoxicidad. Si el compost no supera esos controles, no sale de la planta: se reincorpora al proceso o se destina a usos no agrícolas.
¿Cuánto tiempo pasa desde la primera visita hasta la aplicación en campo?
Depende del estado del suelo y del calendario del cultivo. Lo habitual es entre tres y seis semanas: analítica, propuesta de mezcla, preparación del material y ventana de aplicación. En cultivos leñosos podemos ajustar a la parada invernal; en hortícolas nos ceñimos al intervalo entre campañas para no interferir con el trasplante.
¿Se puede aplicar sobre rastrojo sin laborear?
Sí, en siembra directa trabajamos con aplicaciones superficiales y dosis más bajas repetidas en el tiempo, porque la materia orgánica se incorpora por actividad biológica y no por volteo. El efecto es más lento pero la estructura del suelo mejora de forma progresiva. En laboreo convencional la incorporación es más rápida y permite dosis mayores en una sola pasada.